viernes, 12 de abril de 2013

Austeridad. La historia de una idea peligrosa

Necesitamos una traducción en alemán, otra en holandes, otra en finlandes, otra en castellano, otra en catalán. En italiano y portugues no iria mal. Y en francés si, por si acaso, sí. En griego creo que ya lo han pillado.



A ver que tal...Parece claro lo que dirá.

Governments today in both Europe and the United States have succeeded in casting government spending as reckless wastefulness that has made the economy worse. In contrast, they have advanced a policy of draconian budget cuts--austerity--to solve the financial crisis. We are told that we have all lived beyond our means and now need to tighten our belts. This view conveniently forgets where all that debt came from. Not from an orgy of government spending, but as the direct result of bailing out, recapitalizing, and adding liquidity to the broken banking system. Through these actions private debt was rechristened as government debt while those responsible for generating it walked away scot free, placing the blame on the state, and the burden on the taxpayer.

That burden now takes the form of a global turn to austerity, the policy of reducing domestic wages and prices to restore competitiveness and balance the budget. The problem, according to political economist Mark Blyth, is that austerity is a very dangerous idea. First of all, it doesn't work. As the past four years and countless historical examples from the last 100 years show, while it makes sense for any one state to try and cut its way to growth, it simply cannot work when all states try it simultaneously: all we do is shrink the economy. In the worst case, austerity policies worsened the Great Depression and created the conditions for seizures of power by the forces responsible for the Second World War: the Nazis and the Japanese military establishment. As Blyth amply demonstrates, the arguments for austerity are tenuous and the evidence thin. Rather than expanding growth and opportunity, the repeated revival of this dead economic idea has almost always led to low growth along with increases in wealth and income inequality. Austerity demolishes the conventional wisdom, marshaling an army of facts to demand that we recognize austerity for what it is, and what it costs us.

Traducción para aquellos interesados


Los gobiernos actuales en Europa y los Estados Unidos han conseguido definir el gasto público como locura despilfarradora que ha hecho empeorar la economía. Frente a este, han impulsado una poltica de cortes draconianos en los presupuestos-austeridad- para resolver la crisis finacniera. Se nos dice que hemos vivido todos por encima de nuestras capacidades y que ahora necesitmaos estrecharnos el cinturón. Esta visión convenientemente ignora de donde vino toda esa deuda. no llegó debida a una orgia de gasto público, sino como consecuencia  directa de salvar a los bancos, recapitalizarlos y añadir liquidez a un sistem abancario roto. Gracias a estas acciones la deuda privada se consagró en pública a la vez que todos los responsables de su creación se largaron de rositas, haciendo recaer la culpa en el estado, y la carga en los contribuyentes.

Esa carga toma la forma ahora de un giro global hacia la austeridad, la política de reducir salarios y precios para recuperar la competitividad y equilibrar los presupuestos. El problema,  de acuerdo con el autor, es que la austeridad es una idea muy peligrosa. Primero de todo, no funciona. Como los últimos años y incontables ejemplos de los últimos 100 años muestram, si bien tiene sentido que un estado, y solo uno, intente  recortar para crecer, esto simplemente no puede funcionar cuando todos los estados lo hacen a la vez: lo único que consiguen es disminuir la actividad económica. En el peor de los casos conocidos, las políticas de austeridad empeoraron la Gran Depresión y crearon las condiciones para la toma de poder de las fuerzas responsables de la Segunda Guerra Mundial: los Nazis y el establishment militar japones. Como el autor demuestra ampliamente, los argumentos en favor de la asuteridad son débiles y la evidencia casi nula. En vez de promover el crecimiento y las oportunidades, la vuelta de esta idea económica considerada muerta nos ha llevado a un crecimiento pequeño (nulo y negativo para España N.delT) con incrementos en las desiguldad tanto de ingresos como de riqueza. Este libro destroza la austeridad como un lugar común con un ejercito de datos que nos obliga a reconocer la austeridad por aquellos que es y por lo que nos cuesta (un suicidio que trae la muerte, Addendum del Traductor)


3 comentarios:

acolostico dijo...

Debería haber lecturas obligatorias para algunos, pero no creo que ni tan siquiera lean más allá de resumenes de prensa...

Albert dijo...

Penoso lo del Reinhart y Rogoff no crees?
Y mas penoso todavía que su famoso paper sirviera para que muchos justificaran la "bendita" austeridad.

Bororo dijo...

@acolostico Deberia

@abert Tan penoso que deberia hacer un post